Dos neurocientíficos, Rafael Yuste, que trabaja como profesor de la Universidad de Columbia, y el ingeniero Darío Gil, director en el área de investigación de IBM, han expresado una visión sobre el futuro próximo que resulta alarmante y un tanto siniestra. Hablaron de un mundo en el que las personas se conectarán a internet utilizando únicamente su cerebro. ¿Quiere decir esto que terminaremos todos con un sensor inteligente en la cabeza? No exactamente. Te explicamos a qué se refieren.

¿Estaremos todos conectados por un sensor inteligente en la cabeza?

Con lo que se ha dicho hasta ahora es posible que te estés imaginando un mundo de película en el que las personas serán controladas por los gobernantes mediante el implante de sensores inteligentes en la cabeza desde su nacimiento. Pero no es esto lo que han querido transmitir.

Por lo visto, existen las primeras alertas ante la llegada de unos dispositivos externos que, gracias a las señales eléctricas del cerebro, podrán leer algunos pensamientos y conectarse a la red para aportar información relacionada. Se pueden implantar en gorras, cintas, diademas… Por medio de algoritmos, completarían la información que se ha comenzado a pensar y servirían de ayuda para buscar datos sin escribir o hablar.

Estos sistemas podrían estar a la venta en tiendas físicas o virtuales en tan solo diez años. Así lo expresó Rafael Yuste:

«La neurociencia avanza imparablemente y el pensamiento lo genera el cerebro. Cuanto más decodifiquemos el cerebro, más decodificaremos la actividad mental. El problema no es blanco y negro… Ahora mismo, con una gorra puedo saber si estás despierto, si estás dormido, si estás atento. Con casco; mejor. Podría saber qué partes de su cerebro se están activando: la visual, la emocional, la sensorial. Eso hoy. En 10 años, posiblemente se podrá escribir con la mente».

Sin duda, algo así conllevaría consecuencias éticas y sociales sin precedentes. Si las supuestas escuchas de los dispositivos inteligentes generan debate, que te puedan leer la mente sería un tema peliagudo. Implicaría muchos puntos de vista opuestos, aunque fuese un derecho y no una obligación.

La parte positiva de la tecnología neuronal

Claro está, lo mucho que se está avanzando en la tecnología neuronal tiene una parte positiva. En concreto cuando se habla de sensores implantados en el cerebro que ayudan a completar algunas funciones cuando estas fallan. Sobre esto la opinión es diferente.

En una entrevista realizada por un diario conocido de nuestro país, Yuste comentó que «un equipo de la Universidad Stanford ha conseguido este año (2021) que los pacientes paralíticos que no pueden hablar escriban como si escribieran a mano, pero basados ​​en el pensamiento, con tecnología implantada».

Claro está, un comentario como el anterior, en el que la nanotecnología puede ayudar a mejorar la vida de personas que han perdido capacidades o tal vez no las han llegado a desarrollar, es positivo.

Los avances en neurociencia están por ver. No se sabe si terminaremos todos con un sensor inteligente en la cabeza en el futuro lejano. Lo que sí sabemos es que gracias a la labor científica de personas admirables se pueden tratar enfermedades actualmente incurables. Desde Triomed queremos expresar nuestro apoyo a todos los que trabajan por mejorar la vida de los demás.

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